miércoles, mayo 30, 2007

Confesiones de una neurótica

El amor surge a raíz del aburrimiento, la rutina y de estar insensible (como paralizado) por mucho tiempo y por intervalos demasiado seguidos. Entonces el sentimiento de amor lleva a que uno busque la Actividad y la Acción. Pero uno no está hambrientamente enamorado y por esta razón come bocados chicos porque uno se cansa de masticar y así se vuelve débil y siente que ya no es capaz de llevar a cabo esa Actividad. De esta forma, uno necesita ir hacia Esa Persona porque la hipoglucemia y todos los desordenes físicos que llegan con el amor (dormir poco, fumar mucho) hacen que uno actúe por demás y se sienta como basura sobrevaluada. Entonces sólo –con el amor- es que la vida del hombre se vuelve irrisoria porque es retirada, arrancada de su Pacífica Monotonía. Sólo entonces, uno deja de ser un Triste Animal Instintivo.

Y las Mujeres tienen mucho Orgullo. Demasiado. Y pueden ser las criaturas más repugnantes, enormes y vanidosas. Es como una maldición. Entonces hay que dejar ese lugar y hacerse Hombre. Eso es lo que hice yo. Hice el ridículo rol del hombre en la relación. Todo el tiempo. A lo mejor jugué ese papel de una manera exageradamente eficiente y los confundí a Ellos. A Él. A Todos. O a lo mejor fallé y Él está intentando robarse mi vanidad y mientras tanto ostenta su poder. “Cuando alguien me ofende, le corto la cabeza y la pongo en una licuadora. Después la saco y la cuelgo en la calle para que todos la puedan ver… Miedo… eso es lo que mantiene el orden.” (B)

Nada cuesta una sonrisa y una sonrisa no cuesta nada, pero tampoco otorga nada, excepto fastidio. O exasperación. La mayoría de las veces es eso. El 75% de las veces. Y si consideramos que el 82% de tu Tiempo se consume en el Abominable y Placentero Amor, entonces estás completamente perdido. Porque el restante 18% es el que va a evitar que te mueras de hambre.

“Por favor, quiero que estés conmigo aunque esté enojada.” Una vez que te das cuenta, empezás a buscar Eso hasta que lo encontrás, y más tarde te tenés que alejar de Eso para que Eso cicatrice hasta que las mismas heridas eventualmente regresen y vos vayas de nuevo al acecho a buscarlo. Hasta que lo perdés y después te olvidás de Eso otra vez. Y es todo circular como las calesitas de plástico con las que juegan los chicos en los areneros. Las calecitas (calesitas) de las que yo me caia (caía) cuando era chica porque nuncca (nunca) fui demasiado ajil (ágil).Y era demasiado joven para darme cuenta de la belleza que se puede encontrar en las cicatrises (cicatrices).


[“Nos vamos a volver a ver algún día.” Alguna tarde, sentada enfrente de Ese edificio (el nombre estaría de sobra) voy a encontrarme Esperando. “Esperando a Godot” en vivo y en directo.] Y voy a decir “con que Ésta era la Renombrada Gloria del Amor: escuchar a Ennio Morricone y Esperar." Y Escuchar. Y después Esperar. Porque parece que no hay nada más que hacer. Y no hay más Plata para Gastar en un Bar. Ni Amigos ante los cuales aparentar una actitud indiferente. Sola (aunque sin el traje de luto) y esperando mientras tu ser se vuelve más Vulnerable. Me hace acordar a dos amas de casa, ambas parecidas en dignidad. Adolescencia vs. Adultez. O abajo. O arriba o al costado. “Mirada” o “Eclipse” o “Lapso (de tiempo)” en una descripción a lo Virginia Woolf (e): “Está permitido que usted se siente aquí porque este banco no es propiedad privada y le pertenece/ al mundo.” (no, ella no escribió eso, lo escribí yo en un horrible intento). Así que va a ser mejor fumar con parsimonia porque la Espera va a ser larga. Mientras tanto, hacer garabatos y escribir te ayudan a creer y actuar en el aquí y ahora.
Otros también están solos esperando.

¿Seguís ahí?
Perra.

Loreya.

Cuack

Me molesta. Cuack. Un poc. Cuack. O. Cuack. La gente. Cuack. Que. Cuack. Cada dos. Cuack. Palabras. Cuack. Dice "cuack."

Vamos, mademoiselles, que todas salimos alguna vez con un rugbier. Yo salí con dos a falta de uno. Y encima eran amigos. Pero bueno, son esas relaciones de los quince años, que son lo más absurdo que hay. Igual no estaba todo bien, eh, ¿qué se creen que andaban conmigo como si fuera un premio al esfuerzo? No, no: fui objeto de disputa entre esos rugbiers. Por favor, ¿puede ser más denigrante para mi persona lo que estoy contando? Hagamos una cosa, todo lo que dije, bueno, era un chiste. Y hablando de premios al esfuerzo en mi colegio primario tenían un premio de esa índole. Si lo ganabas te daban una medallita con el logo de la escuela de un lado y tu nombre grabado del otro. Era horrible para el que lo sacaba porque era como decir: "bueno, mirá, no llegaste pero al menos lo intentaste." Bah, no sé, a lo mejor es que yo soy muy Mónica en eso y quiero ganar en todo y en verdad el premio estaba bien. Yo nunca lo saqué. Yo saqué el de "espíritu escolar" (era el alma de la fiesta) y el de "mejor compañera" en 4to. y 6to. grado. Ah, y también fui abanderada en la primaria pero después en la secundaria eso cambió cuando me fui por el camino del alcohol. (Cuack).

*Resulta que me quedé dormida y cuando me levanté y llamé a Malena, el ensayo ya estaba terminando. Sonó el despertador y tenía tanto sueño que ni siquiera atiné a apagarlo porque implicaba mucho esfuerzo (lo pongo en el estante más alto de la pared contraria a la que está mi cama cosa de no voltearlo medio dormida de un manotazo). Lo más raro de todo fue que cuando me desperté estaba soñando con "La Mismísima." Venía desde NY a darnos una clase y yo la abrazaba y por poco le decía que la amaba y ella con sus brazos largos y finos como spaghetti me devolvía el abrazo. Hoy a la tarde conoceré a un discípulo de la mismísima con quien luego haré un seminario. ¡Que lo sepan!

martes, mayo 29, 2007

Todo lo ligero se desvanece en el aire

Ésta es la historia de una historia que no fue. El mundo está repleto de historias que no surgen, de caminos que no se toman, de decisiones que se postergan hasta diluirse y de personas que se cruzan pero nunca llegan a conocerse.
Y a mí que no me gusta perderme de nada y tengo la casa llena de papelitos, cartas, servilletas y hasta cartones de empanadas que no quiero tirar porque están llenas de anotaciones, se me ocurrió que no tenía que dejar pasar esta historia que no fue.

El relato es muy simple. Me subo al colectivo de noche: frío polar, campera inflada que dista mucho de ser sexy, hora pico y ni un solo asiento libre. Me voy al fondo y me quedo parada al lado de la fila de asientos de a uno (aunque las probabilidades de que se desocupen son menores que del otro lado). Me pongo los auriculares y me cuelgo mirando por la ventana. A la altura de Plaza Italia aparece un 59 semi-vacío y sentado en una de las últimas filas de asientos veo un flaco de unos veintisiete años con campera negra, boina gris, pelo castaño oscuro y bolsito cruzado marrón con rayas rojas. Me mira, lo miro, miro para otro lado, mira para otro lado, lo vuelvo a mirar y noto que me está mirando, corremos la vista, nos miramos otra vez, se ríe, me río y todo ese histeriqueo típico de los medios de transporte. Creo que los colectivos, trenes y subtes son los lugares de mayor confluencia de historias que no se consolidan, de esos "casi me bajo del bondi y le pido el teléfono" pero al final nadie hace nada y cada uno sigue viaje hasta llegar a su casa (no sin antes sostener una última mirada desde abajo del coletivo) hasta que dos paradas después uno ya se olvidó de lo sucedido.

Tras este juego de miradas que duró desde la Rural hasta Juan B. Justo (el tramo no es largo pero el colectivo iba a paso muy lento por el tránsito) de repente noto que el 59 empieza a alejarse y a irse por Luis María Campos mientras que mi 152 sigue por Cabildo. Y así, de a poquito, vi cómo iba desapareciendo el colectivo con la mirada del chico, con su campera, con su boina gris y su bolso cruzado a rayas rojas que se veían cada vez más lejanos y se llevaban todo lo que podría haber sido y no fue.

Nota al pie: cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
*Todo esto viene a cuento del post de
Lala que me pareció muy tierno y no puedo decirlo porque no tiene habilitados los comments.
Nota al pie 2: Encontré la versión de Sinead de un tema que me gusta mucho.

lunes, mayo 28, 2007

Remember Vera Lynn?

No me sale comer despacio. Lo intenté muchas veces pero no puedo. Me acuerdo cuando salíamos del colegio con Gaby y nos íbamos a almorzar por ahí. Yo terminaba de comer en dos minutos mientras que ella iba recién por el segundo bocado. Comía toda leeeeenta y yo con mi ansiedad incontrolable le hablaba sin parar. En ese momento ella me hacía un gesto como diciendo "¡alto ahí!" con la mano derecha indicándome que no podía hablar y masticar a la vez. Gaby es de esas personas que si se agarran la palma de la mano y la estiran para atrás, pueden hacer que los dedos toquen el brazo. Entonces hacía el gesto con mucha flexibilidad y yo la esperaba para que hablara, a veces, durante minutos. Ella primero se limpiaba la boca con la servilleta, tosía un poco y recién ahí me contestaba. Después seguía comiendo despacio y esperaba hasta terminar para tomarse su agua. Porque Gaby comía con agua, lo cual para mí era completamente estrambótico y no sólo eso sino que la guardaba para el final. Yo, que solía quedarme corta con la bebida, tenía que sacarle un poquito siempre porque si no me atragantaba. A veces, también, una vez finalizado el almuerzo nos comprábamos un shimmy en un almacén y nos sentábamos a comerlo en una esquina. La gente ya nos conocía. Una vez quisimos ver qué pasaba si poníamos un gorro en el piso y Gaby se ponía a tocar la armónica pero no tuvimos mucho éxito. En realidad fue medio trucho porque a Gaby le daba verguenza y cada vez que pasaba alguien salía como un hilito de música todo desafinado.

Bajo cero

Tengo una teoría: cuanto menos me abrigue, mayores van a ser las probabilidades de que no me enferme este invierno. No sé, por ahora me estoy cagando de frío, después les cuento. En realidad lo que quiero sostener es que a fuerza de acostumbrarme terminaré por despojarme de mi condición de friolenta y cada vez voy a necesitar usar menos abrigo. Si esto se cumple la voy a pasar joya en el invierno. En el verano me moriré de calor, pero bueno, ya inventaremos otra estrategia. Brrrrrbrrrrr… ¡Ay, pucha! ¡Qué frío! Dale, aguantá. Pensá en Van Gogh, que no vendió un cuadro en su puta vida y mirá ahora lo que sale cada margarita o girasol. No sé bien qué tiene que ver pero Van Gogh es un ejemplo comodín que sirve para justificar todo. Pensá en Van Gogh. Dale, pensá en Van Gogh. (?)

domingo, mayo 27, 2007

Nocturna

Llegué temprano al cumpleaños. En realidad la invitación era para las nueve y yo llegué media hora tarde pero todavía no había casi nadie en el lugar. La anfitriona brillaba por su ausencia y los únicos sentados en la mesa eran una chica a la que llamé Andrea durante toda la noche cuando en verdad se llamaba Karina y una parejita feliz. Al rato empezaron a caer todos los invitados. Yo sólo conocía a la cumpleañera y a mi amiga Celeste. Alrededor de las once comenzó el ritual de pedir la comida. A esas alturas yo ya ni tenía hambre porque había estado embutiendo pan con paté como una desesperada para calmar la ansiedad. Encima me pedí una coca que intenté medir para que por única vez en la vida me alcanzara durante toda la comida pero no hubo caso: al tercer bocado la botella estaba vacía.

El plan era ir a un restaurante étnico pero de todas formas yo terminé pidiendo el plato más tradicional que encontré en el menú. A todo esto, ¿qué pasa con la comida étnica que está tan de moda? La cumpleañera presentó a todos los invitados especificando nombre y ocupación. A mí me salteó la parte ocupacional y simplemente dijo: “Ella es Ana y es un personaje.” ¿Qué quiso decir? ¡Yo no quiero ser personaje! Yo quiero ser persona y ser real. (Acotación: el día que un flaco me diga “esto es real, ¿entendés?” –así con acento sanisidrense- lo mandaré al carajo sin dudarlo cual Biff Tannen el día que un jovencito le pregunte por el almanaque deportivo).

Mientras comíamos me colgué en el momento en que Karina (a.k.a Andrea) me empezó a dar un speech en contra de los alucinógenos como si yo estuviera en esa y ella tuviera la misión de reconvertirme. Cuestión que de pronto me encuentro rodeada de cinco parejas y me doy cuenta de que Karina y yo éramos las únicas que habíamos ido solas. ¿Qué es esto de ir con el novio a todos lados como si fuera una mascota? No sé, será que con la mayoría de mis amigas todavía conservamos el tema de la exclusividad entre mujeres en las reuniones pero esto me pareció demasiado. Empecé a detenerme en cada pareja. La cosa era así:

Pareja A: Estudiante de economía a punto de recibirse y novia bella (pero muy chiquita como para entablar charla) que sonreía forzadamente para caer bien a todos. Probablemente iban por el tercer o cuarto mes.
Pareja B: Chico de pequitas igual a uno que actuaba en “Festilindo” y que también hizo un comercial de Pepsi. Chica que fumaba compulsivamente y decía con voz muy ronca que “hacerse una endoscopia está bueno.”
Pareja C: Pibe paquete total, vestido a lo rugbier con camisa polo celeste, un jean clarito que le marcaba su enorme culo, cinturón con sus iniciales y pelo rubio peinado para el costado. Novia simpática con aros gigantes que no me dejaban ver otra cosa. En realidad no era una novia con aros sino unos aros con novia. Quinto año de noviazgo con probabilidad de precipitaciones aisladas.
Pareja D: La cumpleañera y su novio de hace siglos. Momento célebre: cuando ella contó que en su casa contrataron a una empleada de 24 años que se enamoró del hermano, de 17, una semana después de empezar a trabajar. El pibe estuvo recibiendo mensajes de texto eróticos durante toda la semana sin saber de dónde venían. Una noche llegó a la casa y decidió llamar al número de su admiradora secreta y –oh sorpresa- sonó el celular de la empleada. Acto seguido, la mina se le tiró encima y él salió corriendo a encerrarse en su cuarto. Cuando le contó el incidente a su familia, todos se le cagaron de risa. Ella sigue trabajando en la casa y le manda mensajitos de texto todos los días.
Pareja E: Mi amiga Celeste y su novio aparato que usa la remera adentro del pantalón y se peina con jopo y gel. Se sentaron al lado mío y no pararon de apretar en toda la noche. En un momento quise entablar conversación con el flaco y no tuve mejor idea que preguntarle si habían encontrado a su abuela (quien dos días antes de Navidad salió de su casa y nunca más volvió). Poniendo a prueba mi preciado don de meter la pata, me respondió con un “no” tajante.

Conformado así el panorama, de repente me sentí como una nena cuando acompaña a los padres a comer con sus amigos y mira todo desde afuera. Exactamente así de pequeña me sentí. Como cuando eran apenas las doce pero ya tenías sueño. Como cuando empezabas a romperle las pelotas a tus viejos con el “¿cuándo nos vamos?” y ellos te mandaban a dormir a un sillón. Como cuando volvías del restaurante semi-dormida acostada en el asiento trasero del auto y mirabas la parte de arriba de los edificios por la ventanilla. Como cuando llegabas a tu casa y era lo mejor si tu papá te hacía upa hasta la cama y si tu mamá te dejaba irte a dormir sin lavarte los dientes. Y como el día en que te dejan de hacer upa porque ya estás grande y no te acostás más sin lavarte los dientes porque es un asco.

“¿No odiás a las parejitas?”, me pregunta Karina en la parada de colectivo. Le respondo que sí.

sábado, mayo 26, 2007

Objects in the mirror are closer than they appear



Acabo de recibir un mensaje que dice: "Ana, ¡me rapé! Fuck." Ayer fui a ver "El tiempo" con una de mis mejores amigas y la convencí para que se rapara. Y me hizo caso. Soy un peligro dando consejos.

Pregunta: ¿Hay algún pelotudo que trabaje los domingos y feriados?
Respuesta: Sí, yo.

Me siento muy Bridget Jones últimamente. Camino por San Telmo de mal humor. Odio a todo el mundo por disfrutar de su día libre. Llego al trabajo y hay una bolsa esperándome. Me mandaron un par de calzoncillos multicolor de regalo (?). Después me ofrecieron un pastelito y lo acepté por cortesía mas luego recordé que no me gusta el dulce de membrillo y me lo tuve que comer igual. Ok: tu jefe es un psicópata, un sádico y un perverso. Lo tenés asumido. El 99% de la gente que renunció lo hizo tras pelearse con él. Pero da bronca cuando uno va a trabajar un 25 de mayo y encima tiene que soportar su maltrato y que masomenos te diga que no servís para una mierda y que todo lo que hacés está mal. Me encierro en el baño al borde de un ataque de llanto y me gustaría gritarle, arrancarle los pelos llenos de canas y ahogarlo en el Riachuelo. Se acerca una amiga y me sube el ánimo, por suerte todos lo detestan. Después se me acerca un pibe nuevo que entró y que siempre deja su sacón azul tirado en el piso para hacerse el bohemio. Me pregunta si tengo planes para el fin de semana. Ay, ay, niño... no entendiste nada: donde se come no se caga. Porque donde hubo fuego, cenizas quedan. Y aunque en la variedad esté el gusto, hazte la fama y échate a dormir. El trabajo y el amor no se mezclan, te lo digo por experiencia. Lo más tierno fue que igual le di mi teléfono porque me dio cosita y noté un pequeño temblor en su mano mientras lo anotaba en el celular.

La vieja quejosa que todos llevamos dentro:
Le pagué a un tachero con $10 un viaje que costaba $4. Me dice: "Ah, no, no, yo no tengo cambio." "Bueno, yo tampoco", le respondo. "Buscá, buscá que seguro llegás con moneditas." Obviamente no llegaba y esta conversación se reprodujo unas cinco veces hasta que vino Q. a rescatarme. Dios mío. "Qué plato", diría mi tía Susi. (¿Notaron que más del 80% de la población tiene una tía llamada Susi? Y no Susana: Susi). Mi tía Susi también diría "¡qué churro!" cada vez que ve un flaco lindo. A mi tía todos los hombres altos de entre 20 y 35 años le parecen unos bombonazos. Y se empeña en engancharme con cualquiera. Incluso estando de novia me ha hecho esto enfrente de las narices de mis queridos. Amo a mi tía pero es una de esas personas que te pueden hacer quedar muy mal. Por ejemplo, me dice: "¡qué lindo chico!, ¿no Ana?" enfrente del mozo y después me guiña el ojo. Pero bueno, por lo menos no usa la palabra "tilinga". Odio esa palabra: ti-lin-ga. Qué fea.

viernes, mayo 25, 2007

¡Susana Giménez develó la clave de su éxito!

Quería revisar mi casilla de yahoo y me encontré con esto
(!¿vivos?!):

Mi fórmula ha sido tomarme todos los aciertos con humildad y los errores con humor, como lo del dinosaurio que me va a perseguir hasta la tumba.
(Susana)

Máximas de la vida misma:
-"Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar." (Silvio)
-Ninguna canción que en su título tenga la palabra "Lullaby" puede ser mala (o por lo menos "tan" mala). (Yo)

Qué feo que es despertarse el día después de un bajón. Y no lo digo porque me haya pasado recientemente pero de repente me acordé de todas las sensaciones encontradas que uno puede tener durante el segundo siguiente a abrir los ojos. Es como que no entendés nada; todavía estás a medio camino entre el limbo del sueño y la realidad. Es feo cuando vas cayendo de a poco en la situación y te vas acordando de lo que pasó la noche anterior y vas entrando así de a poquito en el mundo real.

Ayer tuve un pálpito horrible. Me levanté temprano, me compré el diario de poesía y mientras iba leyéndolo en el tren se me ocurrió que él se iba a aparecer a la salida del trabajo. Me colgué como una boluda imaginando que yo saltaba y él me revoleaba por los aires en cámara lenta con música de película de fondo. Mi pensamiento es bien perverso y me juega malas pasadas de vez en cuando. Igual no sé, me parece que cuando vuelva, si vuelve (¿volverá?), ya no va a ser lo mismo. Yo ya no soy la misma que lo despidió bañada en lágrimas como una Magdalena (mi madre siempre me dice que soy una "Mariamagdalena" -todo junto- por lo llorona, dramática y exagerada). Pero ahora no, no soy la misma que lloraba y lloraba en el aeropuerto ni en la esquina de la calle 57 con una bolsa de bagels en una mano y una con adornos del barrio chino en la otra. Ahora soy más fuerte y lo voy a recibir cantando "I will survive" de Gloria Gaynor. Y por esa misma razón no voy a estar tan emocionada cuando lo vea otra vez. Va a seguir siendo mi querido más querido, como "mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas, mi escondite, mi clave de sol", etc. pero va a faltar algo. A ver, para ser más gráfica: es como que va a seguir siendo la galletita tentación (los demás sólo podrán aspirar a ser panchitas o merengadas) pero sin el relleno. ¿Y por qué uno querría comer una tentación sin la partecita de adentro? No sé, yo soy de las que separaban los rellenos y después se comían todos juntos de una. También hacía lo mismo con las pipas. Pelaba varias y después me comía todas semillas. Ah, y también mojaba las galletitas en el té. Nunca podré dejar de mojar las galletitas en el té.

La otra vez me tomé un taxi y el señor estaba escuchando la radio. Pasaban mensajes de los oyentes: "Hola, soy Damián y quería decir que mi mamá se llama Oliva." La consigna era: "nombres raros." No me pareció tan extraño el nombre. Al locutor, por lo visto, tampoco porque se quedó mudo y eso en radio es imperdonable. El tachero, en cambio, llenó el silencio ofreciéndome un caramelo.

Click.

miércoles, mayo 23, 2007

She only sleeps

She might drink a bit
Lose her way
Crash the car
But come out ok
And my friends might laugh
But they only know what they can see
And she only sleeps with me.





Photo: S. Shore

ARS ERRANDI

del sana al locu
del locu al colu
del colu al escri
del escri al mingi
del mingi al dormi
del dormi al sana
del sana al vela
del vela al crema
del crema al purga
¿qué es esta historia?
¿qué es esta histeria
de trayectoria?

cuán irrisorio

todo un viaje
termina en -torio

Thénon.

martes, mayo 22, 2007

Two way monologue

¿quién era? me lo encontré mientras viajaba en el 41 y se acercó a saludarme pero yo no lo reconocí. sabía mi nombre y lo que hacía. me hablaba como si me conociera desde hace mucho. yo estaba con una amiga y quería presentárselo pero realmente no sabía de dónde había salido. "boluda" -le dije en un momento en que él se distrajo y atendió el teléfono- "no tengo idea quién es." se bajó en la misma parada que nosotras y seguimos charlando en la esquina. yo intenté disimular mi cara de desorbitada pero no creo que lo haya logrado. seguro es uno de esos pibes costeros que conocés un verano y después nunca más. pero sin embargo, no sé, algo me decía que no era. ay ay ay, odio que me pase esto. en la facultad me pasó lo mismo la otra vez pero fue mutuo. el flaco me miró, lo miré y nos cruzamos y después los dos nos dimos vuelta y nos miramos por última vez. ¿de dónde conocía su cara? no sé, bueno, bueno, ya, ya, subite al colectivo, mirá, hay una pareja francesa y suena julieta venegas. ellos cantan y yo miro por la ventanilla. es así: hay un auto gris. es un mondeo. arriba hay una familia de chinos. está la mamá al volante, el papá al lado y un nene de cuatro años sentado atrás. el nene tiene un globo verde con forma de perro salchicha de esos que los magos te arman en los cumpleaños. el juego del nene consiste en ponerle la cola del perro salchicha en la oreja al padre. el padre se ríe y le hace cosquillas. el nene se esconde atrás del asiento y vuelve a hacer lo mismo. lo repite como cinco veces hasta que el semáforo se pone en verde y los pierdo de vista. para siempre. atrás mío hay tres personas mayores. escucho la voz de una vieja que dice que hace mucho que no viene al país pero que es tan lindo volver, es tan hermosa la ciudad. "¿usted habla inglés?", pregunta el señor, y ella que no, que sólo habla español, alemán y francés y un poquito de italiano. y no se tutean. después el señor se baja y ella se queda sola y la imagino mirando el jardín botánico por la ventana con la nostalgia de quien no pertenece a ningún lado y se da cuenta de que ya es demasiado tarde. anoche soñé que me transaba a una amiga. estábamos en un barco y tomábamos pastillas. después nos dábamos un beso y nos sacábamos las remeras. ¿qué significa? "¿qué significa, sandra, qué significa?", le pregunto a mi psicóloga. "y bueno, ¿con qué lo relacionás?" y yo "no sé, no sé, decime." es como esto que dijo marx de que no es que el hombre se parece al mono sino que el mono se parece al hombre. ¿o era al revés? lo que sea. uno da sentido a sus acciones mirando hacia atrás, hacia el pasado. y así se puede construir una línea que atraviese todos los acontecimientos y acciones de la vida y reconstruir el sentido. porque uno siempre resignifica desde el presente. y estamos condenados a la expresión. lo dijo merlau-ponty: hasta un rostro muerto expresa algo. por ejemplo, si te llamo eso va a significar algo y si no te llamo también. y es cómo algo tan estúpido como eso puede llevarte a una reflexión profunda sobre la forma en que el hombre edifica el sentido. "el amor es así. el amor no es así. lo inexplicable. es cómo un concepto tan difuso se las arregló para ser representado por algún sonido en tantos idiomas sino en todos." y no lo digo yo, lo dice wittner. quiero chocolate. necesito algo dulce. abro las alacenas, la heladera y no encuentro nada. me desespero, me vuelvo loca. ya es tarde, está todo cerrado. agarro el teléfono. llamo a freddo. "hola, te comunicaste con freddo, andá pensando en los sabores que ya te atendemos." pero no. ¡me mintieron! no me atiende nadie. corto. pruebo con otro número. "hola, te comunicaste con persicco, gracias por llamar. ¡que lo disfrutes!" ¿por qué en la calle guemes, a la altura de plaza italia, hay un cartel que dice "modista europea"? supongo que es un enigma sin respuesta. "y no lo digo yo. estoy citando".

lunes, mayo 21, 2007

I carry the sun in a golden cup

The moon in a silver bag.

[...] todo será mío dando volteretas de alegría
me cortaré una mano por cada suspiro suyo
me sacaré un ojo por cada sonrisa suya
me moriré una vez dos veces tres veces cuatro veces mil veces
hasta morir en sus labios
con un serrucho me cortaré las costillas para entregarle mi corazón
con una aguja sacaré a relucir mi mejor alma para darle una sorpresa
los viernes por la tarde con el aire de la noche cantando una canción
me propongo vivir trescientos años
en su hermosa compañía.


J. Saenz.

I see who you are

*Yo también me hice el test*

Me despierto temprano con un mensaje de voz en el teléfono: "Ana, hoy el ensayo es a las doce." Me preparo el desayuno de mal humor. Cinco horas de ensayo es mucho y yo después tengo que seguir en pie todo el día y más tarde ir a ver a Pablo que toca en el festival de jazz.

Ayer tenía que ir a San Francisco Solano porque quería escribir un cosa. Me acompañó Q. Es lo mejor, me acompaña a todos lados. Lo invité a desayunar por San Telmo y nos fuimos hacia el sur. Después de una hora llegamos: caminos de tierra, cumbia fuerte, chicos jugando a las bolitas en la calle y vecinas conversando en las esquinas. Fuimos a la casa de Silvia, que nos recibió con masitas y café con leche. Empezamos a charlar y nos mostró fotos de toda su familia y de la fiesta de quince de su hija. Tiene 23 nietos. Después contó que había trabajado para Lía Salgado. Se encargaba de conseguir historias dramáticas y las ensayaban con los participantes en su casa. Ella y su familia también se inventaron una historia y fueron al canal. Pero bueno, el panorama muy desolador y promesas de volver que espero poder cumplir esta semana, ya que no puedo ir más a Brandsen.
Después volvimos con Q. a San Telmo y nos clavamos un choripán en la calle cual extranjeros haciendo turismo aventura. Hicimos una lista de las mejores frases de ruptura:

-"No quiero estar con nadie ahora."
-"No sos vos, soy yo."
-"No tiene sentido engancharse con alguien a esta edad."
-"Estaríamos mejor como amigos."
-"No sé qué me pasa" (un clásico femenino)
-"No te quiero hacer perder el tiempo" (¡Oiga! ¿Qué es eso de perder el tiempo? ¿Acaso el tiempo se pierde como una media o una birome roja? Maldito capitalismo.)

etc. Se aceptan contribuciones.

Repito: No me molesta que me haya mandado a la mierda. Era de esperar y si no lo hacía él, lo iba á hacer yo a la larga. Pero me ganó de mano. "Vos sos una mina re copada" (un clásico). Es el ego, el maldito ego. Eso y que yo estuviera usando un vestido tan lindo. A mí no me dejan, ¿entendés? Yo dejo, que es muy diferente. Yo rompo corazones, no vos, imbécil. Acá están confundidos los roles: la Anna Karina de la película soy yo. Vos apenas si sos Chris Farley. Me hubiera gustado hacer una reverencia antes de subirme al taxi y tirarle dos besos, uno por mejilla, como diría Sabina. En cambio me reí e hice de cuenta que no me hirió la autoestima. Paré abruptamente un taxi y me subí. En ningún momento miré para atrás. Igual no me importa la pérdida: él miraba demasiada televisión y jugaba a la Playstation todos los días. Y acababa rápido. Me quedé con ganas de decírselo pero era demasiado cruel. Siempre me quedo con la espina de herirles donde más les duele en estas situaciones y al final me da penita y no les digo nada. All in all, I'm a very polite person.

Let's cut this biscuit

Me gustaría tener una Lila Downs personal que me cantara este tema antes de irme a dormir cada noche.

"It is such a strange delight to observe people and to try to understand them, to arrive late at night in strange cities or to come into little harbors just at pink of dawn when it’s cold with a high wind blowing somewhere up in the air, to push through the heavy door in little cafés and to watch the pattern people make among tables & bottles and glasses, to watch women when they are off their guard. To air oneself among these things, to seek them out, to explore them and then go apart and detach oneself from them – and to write – after the ferment has subsided."

K. Mansfield.

domingo, mayo 20, 2007

Al fin solos

O mejor dicho: al fin sola. Por fin tengo la casa para mí. Me prendo un cigarrillo, me sirvo una copa de vino y salgo al balcón. Todo muy chic. Tomar vino cuando estás sola en tu casa es muy dramático, muy glamoroso, muy teatral pero, por sobre todo, predecible y deplorable. Soy un clisé andante. Lo peor es que lo sé pero me gusta mucho. Además soy una actriz frustrada así que es aceptable. De chica siempre imitaba personajes a pedido del público y mis compañeros se reían. Pero se reían conmigo, no de mí, ojo.

Se supone que dejé de fumar pero todas las semanas digo lo mismo y no lo cumplo. Salgo al balcón en remera y me muero de frío. No importa, me gusta sentir el frío calándome los huesos; me hace sentir viva. Me parece que le agarré la onda al otoño y al invierno porque cada vez me gustan más. Para completar el cuadro jazzero escucho a Ella: Can't you see what love and romance have done to me, I'm not the same I used to be, this is my last affair. Pienso en el invierno-invierno, ese de las manos resecas y la nariz colorada por los quince grados bajo cero que no hay campera ni media térmica que aguante. Extrañaba esta mezcla de frío y humedad y salir a la calle con bufanda y sacos largos.

Salida cultural: exposición kitsch, muestra de juguetes de época, plaza Dorrego y después al Rojas a ver danza. Me cagué de risa.

Tú me hiciste sentir que no valía
Y mis lágrimas cayeron a tus pies
Me miraba en el espejo y no me hallaba
Yo era solo lo que tú querías ver…
¡Y me solté el cabello
Me vestí de reina
Me puse tacones
Me pinté y era bella!


“Mirame. Tocame. Cogeme. Estás muerto. No existís. Te extraño. Volvé. ¡Papá!” El cuarteto de Rotemberg es muy bueno. Entro al museo de la ciudad. Antes era una pensión de señoritas. Hay un viejito que me da charla y me cuenta que Niní Marshall vivió ahí. “Una casa no es solamente un edificio, es siempre contenedora de historias de vida imposibles de medir en importancia por aquello de que cada persona es un mundo y una realidad diferente.” Los viejitos siempre me hablan. En el trabajo el señor de seguridad me apadrinó. La otra vez me vino a buscar un taxi y el chofer preguntó por la "señora Ana.” Yo escuchaba al guardia diciéndole: “Pero ¡¿qué señora?! ¡Si es un bebé!” Hice mi buena acción del día y ayudé a un vendedor de “La solidaria” a encontrar su colectivo. Nos quedamos charlando en la parada y me contó un poco de su vida. Vivía en Flores y tenía tres hijos: Damián, Florencia y Gaby. Me quedé con la duda de si Gaby era varón o mujer. Bueno, llegó gente. Me voy a intentar disimular que ya estoy en pedo.


sábado, mayo 19, 2007

Free falling

Me ofreció matrimonio un gay. "Ay, Ana, si no fuera puto me casaría con vos." Yo también me casaría con él. Qué desperdicio.

¿Había alguna remota chance de que ayer me robaran la billetera? No, porque me la olvidé en casa. Y sí, me pasa seguido: me olvido las cosas. La cabeza por suerte sigue en su lugar pero quién te dice que uno de estos días agarro el caballo y me convierto en Sleepy Hollow. Llegué a la facultad una hora y media tarde. Soy impresentable. Lo que pasa es que a la mañana me cuesta arrancar, me cuelgo tomando mate y mirando un punto fijo en la heladera (el imán de farmacias VIP o la bruja barre mufa) y el tiempo pasa. Cuando llegué a la facultad me quedé diez minutos esperando el ascensor sin darme cuenta de que tenía un cartel enfrente que decía "en reparación." Una vez, en Mar del Plata, me hicieron un test de personalidad. Estábamos en la casa de Laura, una amiga que es economista al igual que toda su familia. A todos les salió que tenían carácter de líder. A mí me salió "la soñadora." Me sentí un poco discriminada.

Fui a dejar mi carta al correo. La verdad es que me gusta el ritual de ir caminando por la calle con el sobre adentro del libro de Eugenia Grandet para que no se arrugue. Me gusta también pensar en todo el recorrido que tiene que hacer la carta hasta llegar al otro polo. Me la imagino en una bodega archivada con otras miles de cartas, en un barco o avión, en el bolso del cartero, en el pasillo de un edificio, en manos de un amigo que la recibe y pega el grito avisándole que llegó algo para él... En realidad, lo mejor es esta estúpida manía de escribir cartas con la Olivetti como si viviera en otra década. Lo que no me gusta es esperar media hora para que me atiendan. En el correo me encontré con un poeta cuyo nombre no mencionaré y con Laje. Dios. Sin comentarios. La otra vez lo vi a Horacio Cabak y le mandé un mensaje a mi madre. "Oh! ¿Es tan lindo como aparenta?", me respondió.

A la noche hice uso de mi oficio y fui al cine con entradas gratis a ver "La vida de los otros" con una amiga. Lo que no invertí en entradas lo gasté en el snack bar comprando unas saladix y una coca por la módica suma de... ¡10 pesos! Pero bueno, no comía desde las dos de la tarde y estaba al borde del desvanecimiento. Lo malo es que después me hacía pis encima durante la función. Además tenía un viejo al lado que me miraba mal porque hacía ruido cuando masticaba las galletitas.

Como no tenía que suceder, le mandé un mail a S. que decía: "No sé bien qué me pasa. O sí sé. O no. O sí, no sé." Obviamente no me respondió. Me puse mal. Es como que quiero que me entiendan pero sin necesidad de explicar lo que pasa por mi cabeza. Ya sé: es una pretensión absurda. Pero todos la tenemos.

El jueves viajé hecha una sardina en el 152. Me senté ilegalmente al costado de la máquina de boletos. La gente pasaba y yo los miraba desde mi escondite. Me quemó la cabeza el ruido: tiiii, tiiiiiii, ti ti, tii, ti, tiiii, tiiiiiii. "Ochenta", "ochenta por favor", "ochentaaa"... Igual es increíble cómo cada persona tiene su forma particular de expresarse, incluso cuando pide un boleto. Es como cuando reconocés los pasos de alguien sin verlo o, en la cotidianeindad familiar, la forma en que cada uno mueve de manera distinta las pantuflas.

Proletarian portrait

A big young bareheaded woman
in an apron

Her hair slicked back standing
on the street

One stockinged foot toeing
the sidewalk

Her shoe in her hand. Looking
intently into it

She pulls out the paper insole
to find the nail

That has been hurting her

W. Carlos Williams

viernes, mayo 18, 2007

When I wanted sunshine I got rain

"¡Los pepinos!"- decía la hermanita de un amigo cada vez que quería tirar un equivalente a un "no me jodas" o un "las pelotas." Así que ahora yo digo "¡los pepinos!" y no me vengan con camelos porque toda mujer lloró viendo el final de Ghost en la parte que aparece el fantasma del chabón antes de irse al cielo, con Whoopi Goldberg de fondo, y dice: "It´s amazing, Molly; the love inside, you take it with you." Mucho cine francés y mucha nueva ola pero después vemos esa escena y nos bajamos todo el paquete de carilinas.

Nunca sé qué cara poner cuando me cantan el feliz cumpleaños. A veces aplaudo como queriendo simular que no soy la agasajada. Otras me río como una boluda. En general me hago la concentrada que piensa en los tres deseos.

jueves, mayo 17, 2007

Like Jack Horner in the corner

No one to talk with, all by myself
No one to walk with, but I'm happy on the shelf
Ain't misbehavin', I'm savin' my love for you.


"Lo que dolería por siempre hoy se desvanece". Quiero bajar el volumen de la música y agarro el celular en lugar del control remoto del audio. Marco el número cinco. La otra vez apreté un botón por accidente y llamé a mi ex novio desde el trabajo. Lo tuve en línea más de media hora. En la secundaria, en una ocasión, llevé el control de la tele en vez de la cartuchera. Cosas que pasan.

Así no tenía que ser: pasar el domingo mirando fútbol y después ayudarlo a lavar los platos. Dentro de poco voy a terminar planchando camisas y cenando con la tele prendida. No, no... así no tenía que ser. Odio la tele. No miro ningún programa. Nunca me gustó. Vivo completamente ajena a lo que muestra la pantalla día a día. De vez en cuando pongo alguna serie pero últimamente ni eso. Lo que sí me gusta es el nene del video de "It's de end of the world as we know it" de REM.


Me cuesta encasillar a S. en un patrón. Los hombres para mí a estas alturas se han convertido en géneros, en "tipos relativamente estables de enunciados", en estereotipos. Está el tímido, el lento, el mujeriego, el fumeta, el merquero, el merquero pero vegetariano, el artista, etc. Y está *el ideal*. El ideal tiene nombre y apellido pero está tomado. Igual no importa; el ideal es platónico y su función es recordarnos que en la Tierra existen personas como él y que, tal vez, algún día, se nos cruzarán por el camino y nos llevarán al país de Nuncajamás. Mientras tanto espero y escucho a Bola de nieve: Ay, amor, si te llevas mi alma, llévate de mí también el dolor, lleva en tí todo mi desconsuelo y también mi canción de sufrir. Soy cursi, lo sé. Son los cubanos. Me pueden.

Me tomo el subte. A salida un cartel dice: "Unión de pareja. Abonás al resultado." Anoto el número por las dudas. En una librería de usados encuentro un libro de los años 80: Técnicas de marketing para ejecutivos. En la tapa, un frasco de mayonesa. A la salida me para una extranjera: "Uan kueschon plis, wear is de Cabildou?" La ciudad está siendo invadida por turistas. En el trabajo hay un holandés con el que nos llevamos muy bien. Él nació en los países bajos pero después se fue a estudiar a España y terminó casándose con una ecuatoriana en la Argentina. Habla con un acento rarísimo parecido al del cangrejo Sebastián en la versión doblada al español. "¡Ey, oye, Ana!"- me dice cuando me mando una cagada- "¿qué tú haces?"


Escribo una carta. No sé por qué pero me dejé a propósito los aros de alpaca con forma de ravioles en una mesa de luz en Old Greenwich. A lo mejor para que piense en mí cada vez que los vea. Me pregunto dónde estarán. En una cajita, tal vez. O tirados por ahí, si no se los regaló a alguien.

martes, mayo 15, 2007

This too shall pass (II)

*Todo* (sí, sí, eso también) sucede por alguna razón.

PD: Cambié el nombre del blog. Me aburrí del otro. Aparte éste describe mejor el estado de mi cabeza.

Rolling high



Cosas que me gustan de coso:
-ver y comentar el programa de Peter y sus videos por teléfono todos los lunes.
-su sinceridad:
yo: odio los after-office
él: y... hay mucho gato, mucho cazafortunas.
yo: yo soy una cazafortunas.
él: ah... pero mirá que conmigo perdiste, eh.


-que me lleve al barrio chino a comprar golosinas, a ver los gatos de la fortuna que mueven la pata, a vel la peluquelía del balio y terminar el día adquiriendo una película japonesa sin subtítulos que jamás podremos entender y deberemos interpretar libremente cual Woody Allen con la receta de ensalada de huevo en "What's up Tiger Lily?"

That boy needs therapy!

lunes, mayo 14, 2007

Sexy porteños trying to pick up the Argenteenagers

Cuando era chica un día me cansé de mi soledad de hija única y decidí comprar una mascota.Yo quería tener un perro y ponerle "Timoteo" como el de la novela juvenil que solía leer entonces, "Los cinco y el tesoro de la isla," que tenía como protagonista a una nena llamada Ana. Ahora que lo pienso la historia era bien bizarra. Ana tenía una prima, Jorgelina, que no aceptaba su condición de mujer y se hacía llamar "Jorge". Siempre hay un marimacho en las historias infantiles. No sé bien por qué. En fin, mi madre se oponía fervientemente a comprar un perro porque decía que daba demasiado trabajo, que el departamento era chico y el animal iba a sufrir mucho. Tampoco podía comprarme un gato porque claro, como buena enfermita que soy, era alérgica a prácticamente todo y los pelos de gato me hacían estornudar sin parar y llorar como quien pela cebolla. Las opciones restantes se dividían entre un pez o una tortuga. Mi madre se negó a comprar peces porque yo ya había tenido dos machos (Gervasio y Margarita) y los había tirado por el inodoro pensando que iban a desembocar en el Río de la Plata y recuperar su libertad.
Así que un buen día fuimos con mi familia a la veterinaria y compramos una tortuga, a la que llamé "Burocracia" plagiando a la mascota de mi heroína local Mafalda. Yo era una fanática empedernida de Mafalda y a veces me confundía la realidad con la ficción. Todavía conservo un diario íntimo en el que había transcripto frases de Mafalda como si fueran propias. La cosa es que al principio estaba fascinada con mi nueva mascota y la forzaba a realizar todas las pelotudeces que se pueden hacer con una tortuga (léase: carreras con autitos, empacharla con lechuga, intentar sacarle el caparazón y darla vuelta y hacerla girar sobre su eje).
Un verano nos fuimos a San Bernardo y arreglamos para que mi tía se llevara a la tortuga. Antes de irnos del departamento apagamos las luces, desenchufamos la heladera y ceramos todas las persianas. Estábamos casi listos, sólo faltaba cerrar el comedor. De repente escuché el ruido de la persiana bajando seguido de un grito de mi mamá como si hubiera visto un fantasma. Cuando llegué al comedor vi la ventana abierta y el cadáver de la tortuga degollada a medio camino entre el balcón y el living.
Lo que sigue no tiene sentido contarlo: gritos, llantos, toda una tragedia griega y mi mamá pálida con un principio de trauma. El viaje en auto por la ruta hacia la costa fue terrible. Nadie hablaba; es más, nunca más tocamos el asunto. Yo lloraba pero no entendía nada y prefería no decir ni mu. Nunca más tuve una mascota. Todavía soy alérgica y tengo la certeza de que no moriré en una casa con olor a muebles antiguos mezclado con pis de gato. A lo sumo tendré una pecera o un cobayo. Pero no, no me gustan los cobayos. Dicen que se mueren muy rápido y a mí también me impresionan los cadáveres.

domingo, mayo 13, 2007

Fuck the pain away

This was one hell of a party
And it's still living in my head
But the morning after shines so cold
So follow where I live .

This was one hell of a party
Nobody got to go to bed
Let's face it now, it's over
But this morning after's killing me
.


Como siempre que tengo mil cosas que hacer me encuentro pelotudeando en internet. Como siempre que tengo una hora libre para contestar mails, leer un libro, mirar una película o llamar a algún amigo con el que no hablo hace mucho, me encuentro pelotudeando en internet.

Hay veces que salgo a la calle y siento que la gente me mira y "fuaaa, mirá esa mina" y soy toda una "sexy juvenil." Hay otros, en cambio, en que me miro al espejo y me veo horrible. Y así voy de la A a la Z constantemente todos y cada día de mi vida. Igual no soy la única loca eh, vamos, zapallos, que a todos nos pasa lo mismo.

Me llama mi psicóloga: "Hola Ana, ¿qué tal? ¿Todo bien?" Yo: "Sí, sí." Ella: "Ah, bueno, bueno, quería saber cómo andabas. Bueno, chau." Decí que la conozco hace mucho y nos queremos tanto pero... qué poca ortodoxia.

sábado, mayo 12, 2007

Telepatía

El día que empieza con una asamblea en la que tenés que votar para que echen a tu editor enfrente de sus narices no puede terminar bien. Y peor aún si te olvidás los anteojos para leer en tu casa. Y si después viene tu editor y te dice "qué linda taza, ¿es del tazasutra?" en alusión al dibujo de dos orientales entrelazados en una posición extraña. Mi noche terminó borracha en un bar explicándole a mi amigo Roger, oriundo de Idaho, quién era Raymundo Gleyzer. Es evidente que cuando estoy en pedo no hay quién me banque.

Escucho el nuevo cd de Air. Está bien. Sueños bélicos: mi chico se despertó precoupado porque soñó que mataba al Che Guevara en una pelea en un río. Yo soñé que estaba en la II Guerra mundial y que todos se defendían con granadas excepto yo, que tenía una raqueta de tennis y atacaba a mis enemigos con pelotitas. Como se puede ver, estamos claramente conectados.

Mejor dejo de sacar conclusiones baratas y me voy a la exposición de murales y stencil.

viernes, mayo 11, 2007

Fragmentos

Puntos en contra de estar peleada con mi madre viviendo bajo su mismo techo:
-No poder pegar el grito mientras me ducho cuando me olvido de llevar la toalla al baño.
-No poder pegar el grito mientras me ducho y me olvido de subir el calefón.

Igual siempre me traumó un poco el hecho de olvidarme de subir el calefón y de buscar la toalla cada vez que me iba a bañar. Fue un tema muy recurrente durante toda mi vida. Tal es así que tengo un dibujo de cuando era chica en el que se ve a mi papá con su bigote que lo carateriza mientras grita: "¡Iujuuuuu, la toalla!"

Fragmentos del final del teórico desgrabado de la clase pasada: "Jóvenes, no han leído una reverenda mierda."

Post a secret: tengo un abuelo que anda en moto. Es el motoquero más conocido de Castelar. De chica mi papá no me dejaba subirme a la moto. Mi abuelo también batió un record volando cabeza abajo. Salió en el diario. Sí, así de locos estamos en mi familia.

Hoy en el colectivo me llamó mucho la atención un flaco con pinta de abogado. Después me di cuenta por qué: era un mirador oficial de culos. No dejaba pasar una. Odio los jeans que no tiene bolsillos atrás, te hacen fea cola. Igual a lo mejor es todo producto de mi imaginación como esos cuentos malos que terminan diciendo que todo había sido un sueño. Y en especial un día como hoy que me sentía medio mal y me clavé un actimel, un redoxon y un ibupirac de una, así como por deporte. Porque sí, porque me sentía mal y yo no soy una chica natural. Yo soy una chica Almodóvar. Y voy por la vida al borde de un ataque de nervios con faldas y a lo loco, etc, etc.

Viene un barquito cargado de.... recuerdos de un viaje en tren hacia el sur con mi entonces novio. Íbamos tomando sopa y mirando por la ventanilla. Afuera estaba todo oscuro porque era de noche. Hacía muuuucho frío y nos abrazábamos para mantener el calor. No sólo habíamos comprado sopa sino también un paquete de croutons para acompañarla. Me acuerdo que metíamos los pedacitos de croutons en la sopa y después los sacábamos con las cucharas de plástico. Por culpa de perder tiempo en comprar comida casi perdemos el tren. Tuvimos que correr por toda la estación. Él iba muy rápido y yo no podía seguirle el ritmo porque tenía zapatos. En un momento tuvimos que bajar la escalera y él se deslizó por la barandita cual Harry Potter. Eso me mató. Me acuerdo también la forma en que la luz eléctrica que había en el tren le iluminaba la mano, que a su vez hacía una sombra en el asiento de adelante. Él tenía las mangas del sweater todas agujereadas. Había poca gente en el tren. Un hombre tocaba la mandolina. No hablamos mucho durante el viaje, excepto algunos comentarios sobre el paisaje que se iba haciendo cada vez más desolado. Nos bajamos en una de las últimas estaciones.

Me encanta esta versión:

Y para deprimirme un poco:

miércoles, mayo 09, 2007

Make your own damn food

Lo peor de salir producida es sacarse el maquillaje. Ese maldito ritual de pasarse el algodoncito a las cinco de la mañana para poder irte a dormir en paz. Ayer me terminé acostando a las tres. Claro, a la señorita se le ocurrió participar en un concurso y se puso a terminar su trabajo a los pedos. En fin, tengo la mente podrida.

(Si decís la palabra "bosque" muchas veces pierde el sentido: bosque, bosque. O sea: bos-que. Un desperdicio).

El sábado me invitó Nico a comer al bar. Pero no Nico - Nico sino Nico el franchute. La verdad es que no tenía muchas ganas de ir y al final no fui. Pero a S. le dije que sí había ido. No sé por qué. Creo que lo saqué del libro "Estrategias imbéciles para darle celos a tu novio con tu amigo gay." Lo bueno de Nico es que si viajo algún día a Francia voy a tener alojamiento gratis en su casa sin tener la necesidad de prostituirme, por decirlo de alguna forma. Pero bueno, retomando, creo que dije lo que dije porque no me gusta tomarme las cosas despacio y con calma. Yo quiero todo ya, ya, ya y ahora.
En el trabajo entró un chico nuevo. Tiene pretensiones de artista intelectual e incomprendido por la sociedad. Usa un saco largo azul, una bufanda escosesa y botas negras. Es mi tipo. Pero no, yo ya no caigo más.

"¿Y vos cuántos años tenés? ¿17?", me dijo un compañero de tango. La depiladora también me lo dice. En el aeropuerto me pidieron el permiso para viajar sola. En fin, supongo que en estas ocasiones uno se ríe y dice "cuando tenga 40 lo voy a agradecer." Pero seguro que a esa edad voy a estar hecha mierda y no lo voy a agradecer un carajo.
También tuve un ataque de risa en un bar. Estaba sola y leyendo un libro. Una frase me causó mucha risa y no pude parar. Había una parejita de ancianos en la mesa de enfrente que me miraban fijo con unas caras que no expresaban absolutamente nada. Estaban sentados uno al lado del otro mirando hacia un punto fijo. Me hizo acordar a la frase de Saint Exupéry: "Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección." Y claro, se me fue toda la alegría. Y me puse nostalgiosa.

Me llegó otra carta ayer: we are bound together, you see, and nothing can change that. "Mmm... ¡manzana!", me hubiera gustado responderle. En cambio no le respondí nada. Es más, no hice nada; me quedé inmóvil con la carta en la mano mientras del papel se desprendía un olor a libro usado que se iba impregnando de a poquito en los muebles, las cortinas, en la alfombra... Al final me quedé dormida. Lo peor de salir producida es sacarse el maquillaje.

Photo booth:



-Don't fix your hair.
This is not that kind of shit.
Don't start that shit. We're just
taking some pictures. Simple pictures.
This is not glamour.
No glamour. You look fine.

- Come on. What is that ?
- What ?

-You're missin' the point.
Two dollars.
Now, listen to me.
Sit down. We're taking pictures
for my parents. Do you understand that ?
We're taking pictures
like we're a couple.
Like we like each other.
Like we're husband and wife.
We span time together.
We span time together as a couple.
'Cause we're a loving couple,
spanning time.
No bullshit faces.
No funny faces.
Just look like you like me.
That's all l want.

-What are you doin' ?
Don't touch me.
We're supposed
to be husband and wife.
We're the couple that
doesn't touch one another.
We like each other a lot,
and we span time together.
We just don't touch
each other, all right ?
Now, let's span time. Let's use
a different color in the back.
Get up. Get up. Don't touch me again,
all right ?
Span time and do not touch me, okay ?
Do not kiss me.

lunes, mayo 07, 2007

Me puse retro





Y la yapa:

Diálogos conmigo misma a las 8am

"Donde se come no se..." ¿No se qué? ¿No se qué, eh? Boluda. ¿Para quién hablo yo cuando digo las cosas? "Fue sin querer queriendo..." (con un hilito de voz) ¿Pero vos qué te creés que estamos en un set de filmación y esto es El Chavo? Pelotuda, eso es lo que sos.

Como siempre, me olvidé de respetar tan sabios dichos populares.

*Mi viejo siempre decía: "Aquello que al principio te moleste un poco en un hombre se va a potenciar de manera directamente proporcional a la cantidad de tiempo transcurrido junto a esa persona." Siempre tan optimista mi padre. Pero cuánta razón tenía.

*Nunca pude ver El Chavo. Me aburría. Y me causaba tristeza.

domingo, mayo 06, 2007

Algunas citas memorables

Oye pana, oye brother
yo no hago caso lo que hablan los rumores de mí
pues soy bien hombre,

de nacimiento Machito es mi nombre.
Y tú, mujer, lo que tu dices no puedo entender
que yo no soy jinete pa’ tu montura,

echame un ojo debajo de la cintura
y verás
no es cuestión de talla,

pues lo importante que nunca me falla
y bien tu sabes cuando entro a vestidores
soy el aplauso de todos lo sectores
pues lo que llevo, lo llevo con altura
lo que tu hablas es chacotera pura
hey, woman, no es mi condición

lo que te falta es un buen revolcón.

Qué pendeja depravada. Yo me sabía la letra enterita de memoria. Igual creo que soy medio ninfómana.


Otras frases célebres:
(De S. Vega)
-Un exceso. Eso es el amor: exceso total. Pura velocidad, y nosotros con ese miedo a estrellarnos que no nos deja dormir, ese mierdo miedo a estrellarnos, ese curandero miedo que nos dice que en cualquier momento, el menos esperado, nos sale en la frente el paredón, y ¡plaf!, a cantarle a Gardel.
-¡Qué grandote y fuerte! Dame con todo, sacudime la persiana, enterrámela hasta el fondo, enjuagame el duodeno.

-Me siento enamorado. Quiero que este instante se pare acá por paro mundial. Quiero que la vida no continúe más.
-¡Por favor, reventame, negrote! ¡Dame con todo, teñime las tripas de blanco, pasteurizame el hígado!

Reflexión del día:

¿Qué buscamos en una mujer?
Cosas que no existen. Queremos la vedette que te amase los tallarines. La mina de portaligas, la más puta y con un lomo de la puta que lo parió que pique la cebolla y haga salsa los domingos.

¿Y las minas?
Las minas tienen la puta costumbre de enamorarse del más atorrante y a los seis meses querer cambiarlo. Se enamoran del peor. “Tu amigo no me gusta”, “tu amigo anda con atorrantas”, “¿por qué salís los viernes?”. Te empiezan a cambiar la historia. Entonces no se enamoran del atorrante sino que les gusta el desafío de enganchar al atorrante y hacerlo un cura. Es como el mambo que tienen de engancharse un homosexual y querer voltearlo.

Aristóteles.
No, mentira: Cacho Castña.

sábado, mayo 05, 2007

Vox populi

Tengo una duda existencial: cuando alguien estornuda se dice "salud" pero ¿qué se dice cuando alguien tose o tiene hipo? Porque me encuentro constantemente ante situaciones en las que alguien con quien no tengo mucha confianza como para pegarle una palmada en la espalda se pone a toser y yo me quedo tiesa y muda, sin saber bien qué hacer. Con una amiga habíamos inventado posibles comentarios como "Juan tos" o "Feliz hipo" pero quedan medio desubicados si no son reconocidos como parte de la tradición argentina. Tampoco sé bien qué decir cuando alguien me cuenta que se le murió un familiar. "Lo siento" es demasiado culebrón y "que en paz descanse" es demasiado de madre que manda a sus hijas mujeres a colegios de monjas y a los hombres a colegio de curas. Mejor digo lo que comentaba mi profesora de filosofía cada vez que alguien se sentía mal: "mirá, lo único que te pido es que no te mueras enfrente mío porque me impresionan los cadáveres."

PD: Habilité los comentarios, así que ahora espero que alguien comente y rápido porque pienso sacarlos dentro de poco. ¿Conté, alguna vez, que soy muy mandona? Mandona, eh, Madonna no: man-do-na.

Waterloo sunset

Tengo un amigo gay que siempre me dice: "A vos te faltan tres cosas para ser una reina: ¡plata, plata y plata!"

Cosas que tengo que comprar:
- pan multicereal
- corpiño bandó negro
- clarín
- aritos negros

A la mañana llegué bien tarde a clase. Para ser más precisa: llegué diez minutos antes de que terminara. Después vine para casa y había una carta del quetejedi esperándome. La leí medio apurada y me fui a trabajar. En el colectivo de vuelta venía pensando en la carta cuando una mina me distrajo para preguntarme por la "facultadi di direito." No le respondí y caí como quince minutos después en que la brasilera quería ir a la facultad de derecho. Igual ya era demasiado tarde: se había bajado en San Telmo.

A la noche cené pescado con ensalada rusa mientras escuchaba el himno nacional. Una experiencia muy patriótica por cierto. No fue premetidado; justo lo estaban pasando en la radio. Después me puse a releer la carta mientras sonaba accidentalmente el Ave María de Bobby McFerrin. Llegué a la conclusión de que mi vida podría usarse para hacer el guión de un tremendo melodrama o el videoclip de un bolero en donde yo me tiraría al piso y me arrancaría los pelos mientras canto: Te he buscado donde quiera que yo voy y no te puedo hallar, para qué quiero otros besos si tus labios no me quieren ya besar. Y tú, quién sabe por donde andarás, quién sabe qué aventuras tendrás, qué lejos estas de mí...

Al fin me tocó un Baci con mensaje. Decía: "l'amore é libero, non é sottomesso mai al destino" (el amor es libre, no está sometido nunca al destino).

viernes, mayo 04, 2007

Aplaudan

Viernes 9am. Debería estar en clase pero no lo estoy. En cambio, estoy posteando esto: ayer me llamó mi psicóloga a las 10.40am y me dice "¿Qué pasó? ¿Te olvidaste de venir?" A lo cual respondí: "No, Sandra, habíamos quedado a las 11.30, como siempre." Más tarde, en el consultorio, me dice: "Me parece que la loca acá soy yo."

¿Por qué los bombones Baci no vienen más con mensaje? Comentario de vieja: ¿imitan, acaso, a la juventud de hoy?

Yo creía que tomarnos recreos era lo más natural del mundo pero ahora me doy cuenta de que era bastante ilegal. Éste es un post egoísta porque sólo yo puedo entenderlo. Pero bueno, jódanse. Soy hija única, qué le voy a hacer.

Poema para un vestido:

Creo que el vestido
es la mejor vestimenta
para el espíritu
y más si es liviano
largo
lánguido
hay vestidos
que son espíritus
ellos mismos.


R. Iannamico.

Está bueno esto de comprarse un vestido y justificar el gasto con un poema.

Lo que no está bueno es ponerse a salir con alguien poco tiempo antes de que la hermana festeje sus quince años porque:
a) si te invitan es una cagada, tenés que pasarte la noche bailando canciones de Los Palmeras junto a pendejas que son claramente más flacas y turras que vos. Y encima, ¡tienen 15! Qué edad de mierda. Aparte tenés que conocer a toda (pero toda) la familia así de una.
b) si no te invitan te sentís excluida.

Si usted piensa que me van a invitar a la fiesta digite el 0-800-tu-nombre-en-clave-es-partuza y marque los números correspondientes a la palabra "Marley". Si cree que no voy a ser invitada, marque la palabra "claustrofobia".

*Me acabo de enterar que la canción de Rambo no decía "Ramboooo fuerza fríaaa" sino "Rambo, the force of freedom".

miércoles, mayo 02, 2007

The answers are blowing in the wind

Todo bien con Bob Dylan y con Sting pero este hombre es lo mejor que hay para satirizar (¿parodiar?) estilos de escritura. Si no, vean esto y esto.

martes, mayo 01, 2007

Here today

It starts with just a little glance now
Right away you're thinking 'bout romance now
You know you ought to take it slower
But you just cant wait to get to know her.

A brand new love affair is such a beautiful thing
But if you're not careful think about the pain it can bring.

It makes you feel so bad
It makes your heart feel sad
It makes your days go wrong
It makes your nights so long.

You've got to keep in mind love is here today
And it's gone tomorrow
It's here and gone so fast.

Ya es la segunda vez que me subo a un 152 alrededor de las diez de la noche y hay dos flacos haciéndose pasar por norteamericanos. Es como que tienen un modus operandi para engañar a la gente o divertirse un rato. Uno es flaquito y alto con rulos. El otro es un pibe igual a Alfredo Casero que siempre usa una campera negra con un estampado de Harley-Davidson. El pseudo-Casero habla en castellano y de repente empieza a contar una anécdota en donde reproduce la voz de un yankee de barrio latino que putea. Habla a los gritos y mira para ver la reacción de la gente. Yo hago como que no los registro. Pero es medio raro.

Tras varios días de espera, al fin estoy con "el asunto". Como diría una puta del orto: mi lado más racional sintió un alivio. Mi lado más enfermo se puso triste, muy triste.