martes, mayo 22, 2007

Two way monologue

¿quién era? me lo encontré mientras viajaba en el 41 y se acercó a saludarme pero yo no lo reconocí. sabía mi nombre y lo que hacía. me hablaba como si me conociera desde hace mucho. yo estaba con una amiga y quería presentárselo pero realmente no sabía de dónde había salido. "boluda" -le dije en un momento en que él se distrajo y atendió el teléfono- "no tengo idea quién es." se bajó en la misma parada que nosotras y seguimos charlando en la esquina. yo intenté disimular mi cara de desorbitada pero no creo que lo haya logrado. seguro es uno de esos pibes costeros que conocés un verano y después nunca más. pero sin embargo, no sé, algo me decía que no era. ay ay ay, odio que me pase esto. en la facultad me pasó lo mismo la otra vez pero fue mutuo. el flaco me miró, lo miré y nos cruzamos y después los dos nos dimos vuelta y nos miramos por última vez. ¿de dónde conocía su cara? no sé, bueno, bueno, ya, ya, subite al colectivo, mirá, hay una pareja francesa y suena julieta venegas. ellos cantan y yo miro por la ventanilla. es así: hay un auto gris. es un mondeo. arriba hay una familia de chinos. está la mamá al volante, el papá al lado y un nene de cuatro años sentado atrás. el nene tiene un globo verde con forma de perro salchicha de esos que los magos te arman en los cumpleaños. el juego del nene consiste en ponerle la cola del perro salchicha en la oreja al padre. el padre se ríe y le hace cosquillas. el nene se esconde atrás del asiento y vuelve a hacer lo mismo. lo repite como cinco veces hasta que el semáforo se pone en verde y los pierdo de vista. para siempre. atrás mío hay tres personas mayores. escucho la voz de una vieja que dice que hace mucho que no viene al país pero que es tan lindo volver, es tan hermosa la ciudad. "¿usted habla inglés?", pregunta el señor, y ella que no, que sólo habla español, alemán y francés y un poquito de italiano. y no se tutean. después el señor se baja y ella se queda sola y la imagino mirando el jardín botánico por la ventana con la nostalgia de quien no pertenece a ningún lado y se da cuenta de que ya es demasiado tarde. anoche soñé que me transaba a una amiga. estábamos en un barco y tomábamos pastillas. después nos dábamos un beso y nos sacábamos las remeras. ¿qué significa? "¿qué significa, sandra, qué significa?", le pregunto a mi psicóloga. "y bueno, ¿con qué lo relacionás?" y yo "no sé, no sé, decime." es como esto que dijo marx de que no es que el hombre se parece al mono sino que el mono se parece al hombre. ¿o era al revés? lo que sea. uno da sentido a sus acciones mirando hacia atrás, hacia el pasado. y así se puede construir una línea que atraviese todos los acontecimientos y acciones de la vida y reconstruir el sentido. porque uno siempre resignifica desde el presente. y estamos condenados a la expresión. lo dijo merlau-ponty: hasta un rostro muerto expresa algo. por ejemplo, si te llamo eso va a significar algo y si no te llamo también. y es cómo algo tan estúpido como eso puede llevarte a una reflexión profunda sobre la forma en que el hombre edifica el sentido. "el amor es así. el amor no es así. lo inexplicable. es cómo un concepto tan difuso se las arregló para ser representado por algún sonido en tantos idiomas sino en todos." y no lo digo yo, lo dice wittner. quiero chocolate. necesito algo dulce. abro las alacenas, la heladera y no encuentro nada. me desespero, me vuelvo loca. ya es tarde, está todo cerrado. agarro el teléfono. llamo a freddo. "hola, te comunicaste con freddo, andá pensando en los sabores que ya te atendemos." pero no. ¡me mintieron! no me atiende nadie. corto. pruebo con otro número. "hola, te comunicaste con persicco, gracias por llamar. ¡que lo disfrutes!" ¿por qué en la calle guemes, a la altura de plaza italia, hay un cartel que dice "modista europea"? supongo que es un enigma sin respuesta. "y no lo digo yo. estoy citando".